martes, 20 de febrero de 2018

LA CAJA FUERTE MAS GRANDE DEL MUNDO , CON EL TESORO INVALUABLE

La  “caja fuerte” más grande del mundo
Por Osvaldo Nicolás Pimpignano
En la anterior nota del primero de agosto pasado tratamos sobre los bancos de semillas argentinos y prometimos tratar el de otro, de dimensiones transnacionales: la “Bóveda del fin del mundo” o el “Arca de Noé del siglo XXI”, de esto se trata El Banco Mundial de Semillas de Svalbard.
Es una enorme despensa subterránea de semillas de miles de plantas de cultivo provenientes de todo el mundo situado en la isla de Spitsbergen, en el archipiélago noruego de Svalbar. Es la superficie terrestre más septentrional del planeta, el último espacio de tierra antes del Polo Norte y fue creado para salvaguardar la biodiversidad de las especies de cultivos que sirven como alimento en caso de una catástrofe global.
El Svalbard Global Seed Vault (SGSV), fue inaugurado el febrero de 2008 su misión es guardar una copia de seguridad de todas las semillas del mundo, esto en previsión a una posible pérdida de la diversidad a causa de una gran catástrofe planetaria y es capaz de preservarlas
durante cientos de años. Los miles de semillas que allí se almacenan son importantes variedades alimentarias para la humanidad. Las semillas se mantienen a una temperatura estable de -18°C.
Una muestra de semillas se compone de alrededor de 500 semillas selladas herméticamente en una bolsa de aluminio, y la instalación tiene una capacidad de almacenamiento de 4,5 millones de muestras de semillas
El día de su inauguración, se realizaron como primer depósito, una colección de semillas de arroz del Instituto Internacional de Investigación del Arroz. Este cereal es probablemente, el comestible de cultivo más importante del mundo y de él existen más de 100.000 variedades. Las instalaciones tienen características apocalípticas. Está situado en el interior de una montaña a 150 metros de profundidad y a 130 metros sobre el nivel del mar, lo que asegura que las instalaciones no se inundarán, según los cálculos, incluso si los casquetes polares se derritieran. Ha sido construido a prueba de terremotos, radiación, actividad volcánica, tsunamis y otras catástrofes naturales. Consta de tres cámaras estancas, de 27 metros de longitud, 6 metros de ancho y otros tanto de alto. En caso de fallo eléctrico, el permafrost (1) que lo rodea actuaría como refrigerante natural.
En caso de conflicto, existe un tratado internacional que califica y mantiene este territorio como zona desmilitarizada. El principio de funcionamiento del Banco de Semillas es parecido al de una caja de seguridad de un banco tradicional: Noruega posee las instalaciones y los países o instituciones que guardan allí las semillas son sus propietarios. El depósito de muestras no supone una transferencia de propiedad y, al menos hasta ahora, es un servicio gratuito.
Pero ha surgido un problema social/comercial y es que en Svalbard solo pueden depositar sus colecciones organizaciones oficialmente reconocidas; y solo semillas que hayan sido depositadas ya en algún otro banco de semillas. “Esto quiere decir que, en la práctica, las comunidades de campesinos no pueden tener sus semillas allí", cuenta Henk Hobbelink, cofundador de GRAIN, una ONG internacional que lucha, junto a los campesinos, por sistemas alimentarios basados en la biodiversidad y que puedan ser controlados comunitariamente.
La conservación de la diversidad vegetal se puede desarrollar de dos formas básicas: dentro de su hábitat natural (conservación in situ) y fuera del hábitat natural (conservación ex situ). El problema de la ex situ, que la bóveda refuerza, es considerada injusta por el campesinado porque recolecta semillas de variedades únicas entre las comunidades que originalmente las crearon, seleccionaron, protegieron y compartieron, en cambio la bóveda las almacena y las hace prácticamente inaccesibles para esas comunidades.
El fondo de la cuestión viene sucediendo en las últimas décadas, por la aparición de gigantes del agronegocio, como Monsanto, propietaria de las semillas “suicidas Terminator”;  Dupont/Pioneer Hi-Bred, uno de los mayores dueños de patentes de semillas genéticamente modificadas (OGM); o Syngenta, importante compañía de semillas y agroquímicos inversores de grandes cantidades de dinero en lo que se ha dado en llamar biotecnología agrícola.
La biotecnología agrícola crea variedades ‘superiores’, que se puedan plantar como monocultivos en regiones agrícolas de todo el mundo. Estas supersemillas transgénicas se hallan debidamente patentadas, y en algún caso como el de la patente “Terminator”, desarrollada por Monsanto en 1988, se incorpora una secuencia ‘suicida’ en los genes de la semilla que la convierte en estéril a la siguiente generación, por esto los agricultores tiene que volver a comprar la semilla cada temporada, lo que según GRAIN, puede hacer de los agricultores nuevos ‘siervos feudales’ de tres o cuatro multinacionales y aseguran, que la solución para preservar la riqueza semillera de las comunidades campesinas del mundo, debería estar en los mismos campos de los agricultores. Promocionando la diversidad y las semillas locales in situ y apoyando a los campesinos con políticas proactivas, cosa poco frecuente a nivel global. Las semillas transgénicas, como todas, tienen la particularidad de polinizar, por esto semillas “naturales” son contaminadas y se han dado casos que los dueños de las patentes reclamaron con éxito que se les pagara por esto. 
El financiamiento de la Bóveda Global de Semillas de Svalbard proviene en su inicio de la fundación Rockefeller junto con Monsanto y Syngenta, los dos expertos del biotech, la Pioneer que estudia
OGM, los productos genéticamente modificados para la Dupont y la fundación Bill & Melissa Gates de William III Gates, dueño de Microsoft. Esto pone en dudas cual es la finalidad última de esta verdadera caja fuerte. Sus patrocinadores afirman que proteger a la humanidad, sus detractores  en cambio, que solo proteger los negocios de unos pocos.
Sin embargo el negocio del monocultivo extensivo encuentra todavía dificultades en zonas como la Unión Europea, donde está prohibida la siembra de algunas variedades de transgénicas. España es prácticamente el único país de la UE con cultivos transgénicos. Sin embargo en enero de 2015, la Eurocámara aprobó una ley por la que cada país podrá decidir si permite estos cultivos o no.
La complicación para la UE, es que tiene amplia libertad comercial y de circulación y en consecuencia los productos elaborados con materias primas conteniendo OGM españoles pueden circular libremente por toda la unión. 
El 85% de los cultivos modificados genéticamente se concentran,  industrialmente y por el momento en pocos países, como Estados Unidos, Argentina, Canadá y Sudáfrica y también Brasil, pero los cultivadores multinacionales tiene en la mira las fértiles y productivas tierras de África.
Un caso particular lo protagoniza el Perú que envió a la “Bóveda del fin del mundo” solo 1.500 variedades de semillas de papa de un total de 4.000 con que cuenta. La razón, argumenta Perú, cuenta con su propio banco de semillas en Lima, alojado en un edificio a prueba de terremotos y guardado por gruesas puertas de acero.
“La cultura de la papa peruana está amenazada”, dice Alejandro Argumedo de la Asociación Andes-IIED y agrónomo del “Parque de la Papa” de donde provienen  dichas semillas.
El parque de la papa lo estableció la comunidad indígena quechua, cuenta con 10.000 hectáreas y una gran variedad de papas de todas las formas, tamaños, colores y propiedades nutritivas, todas muy apreciadas y cotizadas en el primer mundo.
“Aquí en Perú, las prácticas agrícolas están interrelacionadas con nuestros rituales y prácticas culturales. Por lo tanto, nuestras papas representan una herencia tanto biológica como cultural”.
Además afirman, “El cambio climático va a conllevar, que los métodos tradicionales para mantener esta gran variedad de especies no puedan ya ofrecer garantías absolutas,” dijo Lino Mamani, agricultor del Parque de la Papa y líder del colectivo “ los Papa Arariwa” o guardianes de la papa en
quechua.
Y aquí aparece un tema en apariencia no contemplado con la Bóveda del fin del mundo: ¿Quién garantiza que si la “catástrofe mundial” se debiera al Calentamiento Global, cosa posible, las semillas que almacena no se habrán adaptado a las nuevas condiciones y en consecuencia no ser útiles. Por el contrario como el cambio climático es rápido pero paulatino, hay posibilidades que algunas variedades de vegetales cultivadas in situ se adapten y “sobrevivan”, cosa deseable también para los humanos.
En los últimos 20 años, cita el medio informativo Andina, “hemos observado que la papa está subiendo a alturas que bordean los 200 y 300 metros”, por lo que en algún momento, por el calentamiento global y el cambio en la biología del suelo, las papas van a llegar a cultivarse en la
cima de la montaña.
La discusión seguirá abierta hasta el dia, que Dios no lo quiera, deba abrirse la caja fuerte que guarda el Svalbard Global Seed Vault. Einstein decía algo así como que, no sabía con qué se luchará en la próxima guerra, pero estaba seguro que la última, “seria con hachas de piedra". Esperemos que nunca suceda, y menos por alcanzar el último espacio de tierra antes del Polo Norte…
 Nota: (1) El permafrost, termino castellanizado como permahielo o permagel, es la capa de suelo permanentemente congelado, pero no permanentemente cubierto de hielo o nieve. Se lo encuentra en regiones muy frías o periglaciares, como es la tundra. Puede encontrarse en áreas circumpolares de Canadá, Alaska, Siberia, Tíbet, Noruega y en varias islas del Océano Atlántico sur como nuestras Islas Georgias del Sur y las Islas Sándwich del Sur. También se ha encontrado este fenómeno en la superficie del planeta Marte.
 Por Osvaldo Nicolás Pimpignano
Periodista de Investigación – FLACSO
Para: ASOCIACION ECOLOGISTA RIO MOCORETA

Las imágenes fueron tomadas de la WEb

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